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La Gran Invocación-Rubén Cedeño

La Gran Invocación es una de las más antiguas plegarias conocidas, que sólo los Seres más excelsos la podían utilizar y debido a la agonía humana dejada por las secuelas de la primera y segunda guerra mundial, la angustia de las mentes y los corazones de todo el género humano condujo a que en 1945 el Señor Maitreya, que en aquel entonces era “El Cristo de la Tierra” y ahora es “El Buddha de la Tierra”, tomara la gran decisión, de darla a conocer a la humanidad para ser recitada por todo el mundo.


El Señor Maitreya es conocido como “Lord Divino”, es actualmente el Buddha de la Tierra, miembro del “Triunvirato de Shamballa”, compuesto por Él, el Señor Gautama y Sanat Kumara. Trabajó a través de Krishna, en la India, que fue el “Primer Cristo Despierto” de la historia de la humanidad y es el mismo ser que actuó a través del Maestro Jesús, El Cristo en su ministerio. Fue el anterior Cristo o Boddhisattwa de la Tierra. Su nombre quiere decir “Compasión Infinita”. Es la encarnación del Dhyâni Buddha Amogasiddhi.

La Gran Invocación consta de tres partes que para su estudio pueden ser fragmentadas en aproximadamente treinta y tres partes.

El propio Señor Maitreya recitó por primera vez la “Gran Invocación” en la Luna Llena del mes de junio de 1945, conocida como la “Luna­ Llena del Cristo”, así como la de mayo es conocida como la “Luna Llena del Buddha”. No fue fácil traducir sus frases tan antiguas que no tienen fecha ni antecedente alguno en los idiomas modernos, pero se hizo y ahora es una plegaria mundial. Actualmente no pasa un solo día sin que el mismo Señor Maitreya pronuncie la “Gran Invocación” y los que la conocen pueden unirse a Él en su pronunciación.

TRABAJO

Hay un trabajo planetario inminente que realizar actualmente de importancia relevante que, entre otras atribuciones, los estudiantes en el Sendero Espiritual deben realizar y es desenvolver el “Plan de Acción” contenido en cada una de las afirmaciones de la “Gran Invocación”, que ocultamente guardan los pensamientos simientes de lo que en este momento hay que hacer a nivel terráqueo. Esto es, primero que nada, volver una realidad en la vida de cada uno de los Seres Humanos cada una de estas frases.

FORMA DE ULTILIZARLA

La “Gran Invocación” debe ser usada sin ningún interés personal; esto es estrictamente desapegada, concentrando en cada frase todo el poder espiritual que se pueda, comprendiéndola plenamente, pronunciándola con un espíritu de amor puro, con una actitud completamente imparcial, con una mente centrada, con el sentimiento de lo que se dice, manteniendo un ardiente propósito, sosteniendo en el plano mental la correspondiente visualización de cada frase que se pronuncia, imaginado su acción, el sentimiento y la palabra enfocándose en su significado, reconociendo profundamente que condensa la Voluntad del “Señor del Mundo” Gautama para que dinámicamente sea eficaz en el plano físico. Este es un arrollador mantra de poder, que se hace con la debida concentración en el Cristo Interno. Esto es orar meditando en lo que se dice.

La “Gran Invocación” debe hacerse frecuentemente, con toda la intención dinámica que se merece y verdadera comprensión, y así se colabora en que las “Fuerzas de la Luz”- tanto en los planos externos como internos - hagan retroceder y poner fin a la división, discriminación, cismas, agresión, odio, maldad desde el lugar de donde vino y se “cierren la puertas donde se haya el mal”.

Recomienda el Maestro El Tibetano que al hacer la Gran Invocación lo visualicen a El poniéndose de pie junto al que la recita, y junto con el grupo de estudiantes espirituales, dándole el frente al oriente. Dice el Maestro el Tibetano: La Gran Invocación, constituye la plegaria grupal de la humanidad en la Era Acuariana, por lo tanto, es esencial que todo discípulo, que aspira servir a la humanidad haga de su distribución, como también de su empleo diario, un deber y una obligación principal. “Simbólicamente hablando, produce fusión y libera algo de "lo que hay arriba a lo que está abajo".

Por favor utilicen la Gran Invocación más intensamente en la Luna Llena del Maestro Jesús en Abril, en la Luna Llena de Mayo o del Buddha, en la Luna Llena de Junio que es la del Cristo; en la Luna Llena de Julio que es la del Maestro Saint Germain y en la Luna Llena de Agosto que es la del Sensible Señor Sirio. Por favor que cada quien la emplee como su estado de conciencia le demande, como puede ser desde utilizarla como una plegaria con la energía del deseo, o como una gran demanda desafiante, empleando todo el poder de la Voluntad Divina enfocándola para la solución de una necesidad mundial o grupal. En el momento de la Luna Llena reúnanse con el mayor número de personas que se pueda, aunando así el esfuerzo de la humanidad con el de la Jerarquía Espiritual de Shamballa.

DIFUSIÓN

La “Gran Invocación” debe ser activada y difundida por todos los estudiantes espirituales del mundo, sobre todo los que participan de las Enseñanzas de los Adeptos de la Gran Hermandad Blanca. Esto movilizara a los estudiantes espirituales del mundo entero, a los “Servidores Mundiales” y las personas de Buena Voluntad, a realizar un esfuerzo para despertar los Cristos de la Humanidad y hacerle ver a la gente la necesidad de cambiar a una vida positiva y constructiva.

Hay que dedicarse a realizar y difundir el empleo de la “Gran Invocación”, ya que es un enérgico instrumento de poder de la Jerarquía Espiritual de energía solar, destinado a crear los cambios y reajustes que necesita la humanidad en este momento para su Ascensión.

La Gran Invocación, debe estar disponible para las masas y ser empleada por pensadores, espiritualistas y estudiantes espirituales en general.

Los Maestros Ascendidos piden que empleen La Gran Invocación diariamente y tantas veces co­mo lo recuerden durante el día, así se crea un “Pensamiento Simiente” o una nítida forma mental que hace que la difusión de ésta Invocación sea un logro exitoso.

La Gran Invocación debe difundirse en la más amplia escala posible. Shamballa, la Jerarquía Espiritual y la Humanidad como Llama Triple, tres centros activos de poder pueden extraer de la energía descargada por la entonación de la Gran Invocación las energías de las Fuerzas de la Luz que puede ser utilizada para operar el cambio requerido por la humanidad en este momento.

PODERES

La Gran Invocación es tan poderosa que los Maestros de la Jerarquía Espiritual de Shamballa agradecen grandemente, se divulgue y utilice diariamente cada vez más.

Si la Gran Invocación es empleada por millones de miles de personas, se evitan muchas guerras y se reorienta a la humanidad hacia los propósitos del Cristo, estabilizando a los seres humanos en la conciencia de Su Mónada que es la Divina Presencia “Yo Soy”.

La Gran Invocación, hecha desde los distintos niveles de la conciencia humana, constituye un poderoso decreto que influye en los Retiros Etéricos y Centros Ocultos de la Jerarquía Espiritual para que se desaten las "Fuerzas Salvadoras" y, con ese ímpetu, se logre la completa Ascensión de la humanidad, eliminando los focos de división, cismas, mentiras, superficialidad, enfermedad y odio que hay en grupos, religiones y partidos políticos de casi todos los países del mundo. Este llamado grupal debe realizarse en cada reunión de carácter espiritual para con esto aunar esfuerzos y el conglomerado humano consiga el próximo escalón que le corresponde en la escala de Ascensión en la Luz, dentro del nuevo ciclo mundial, que está comenzando en la presente Era de Acuario.

Si se pronuncia cada una de las estrofas de la Gran Invocación enfocando afirmativamente la Voluntad Divina, la Sabiduría y el Amor Activo, se liberará un gran poder para la salvación de la humanidad y la derrota inmediata de las energías del mal. Aconseja el Maestro el Tibetano respecto a la Gran Invocación y algunas de sus frases: Estas palabras deben ir acompañadas de la consagración de la vida personal a la causa de la humanidad y la transmutación de la voluntad personal en la voluntad del alma a sacrificarse.

Dice el Maestro El Tibetano que: Las guerras han podido ser evitadas en su manifestación en el plano físico si los discípulos y aspirantes del mundo hubieran estado a la altura de su oportunidad y responsabilidad si hubieran utilizado La Gran Invocación de forma adecuada, pero resultó relativamente impotente, desde el ángulo de la utilidad dinámica, porque la mayoría de quienes la emplearon la convirtieron en una plegaria por la Paz y es algo más que eso, es un Plan de Acción, si se descifran las actividades que se pueden desprender de cada una de sus frases, si se desenvuelven las claves que portan y se utilizan como objetivos a realizar en la educación de la raza humana. La Gran Invocación pone en movimiento agentes y fuerzas hasta ahora pasivos, los cuales pueden cambiar la faz del campo de batalla del mundo; invoca al “Príncipe de la Paz”, pero ciñe una espada. Es de alguna forma el “Pensamiento Forma” que evoca la figura popularizada por la religión del Arcángel Miguel, es un ser Divino pero que combatiendo el mal blande su espada.

Que la fortaleza, el esclarecimiento y la iluminación, lleguen a ustedes y que adquieran el poder de mantenerse firmes y la capacidad de luchar por la liberación de la humanidad, es la plegaria y el llamado de vuestro hermano, El Tibetano.

GRAN INVOCACIÓN

PARTE I

Que las Fuerzas de la Luz iluminen a la humanidad.

Que el Espíritu de Paz se difunda por el mundo.

Que el espíritu de colaboración una a los hombres de Buena Voluntad donde quiera que estén.

Que el olvido de agravios, por parte de todos los hombres, sea la tónica de esta época.

Que el poder acompañe los esfuerzos de los

Grandes Seres.

Que así sea y cumplamos nuestra parte.

PARTE II

Que surjan los Señores de la Liberación.

Que traigan ayuda a los hijos de los hombres.

Que aparezca el Jinete del Lugar secreto,

y con su venida, salve.

Ven, oh Todopoderoso.


Que las almas de los hombres despierten a la Luz.

Que permanezcan con intención masiva.

Que el Señor pronuncie el fíat:

¡Ha llegado a su fin el dolor!

Ven, oh Todopoderoso.

Ha llegado, para la Fuerza Salvadora, la hora de servir.

Que se difunda por el mundo, oh Todopoderoso.


Que la Luz, el Amor y el Poder,

Cumplan el propósito de Aquel Que Viene.

La Voluntad de salvar está presente.

El Amor para llevar a cabo la tarea, está ampliamente difundido.

La Ayuda activa de quienes conocen La Verdad también está presente.

Ven, oh Todopoderoso, y fusiona a los tres.

Construye una muralla protectora.

El imperio del mal debe terminar ahora. 

PARTE III

Desde el punto de Luz en la Mente de Dios,

Que afluya luz a las mentes de los hombres,

Que la Luz descienda a la Tierra.


Desde el punto de Amor en el Corazón de Dios,

Que afluya amor a los corazones de los hombres,

Que Cristo retorne a la Tierra.


Desde el centro donde la Voluntad de Dios es conocida, que el propósito guíe a las pequeñas voluntades de los hombres, el propósito que los Maestros conocen y sirven.


Desde el centro que llamamos la raza de los hombres,

Que se realice el Plan de Amor y de Luz,

Y selle la puerta donde se halla el mal.

Que la Luz, el Amor y el Poder, restablezcan el Plan en la Tierra.

Por Rubén Cedeño

Grupo Metafísico de Madrid

Desde la Sede Central del Grupo Metafísico de Madrid Europa tengo el placer de darles la bienvenida a todos los que visitais esta puerta a las enseñanzas de los Maestros Ascendidos, de la edad dorada de su majestad Saint Germain y a la magistral exposición de su discípula directa, nuestra Amada Conny Méndez, cuyo legado recibimos de la mano de nuestro amigo Rubén Cedeño, para cuyo agradecimiento por su Amor, Instrucción y Amistad no conoce límites.

Aprovecho esta oportunidad para dar las gracias públicamente también a las personas que componen el grupo interno que tengo el privilegio de dirigir, sin cuyo amor, buen hacer y apoyo incondicional, no podría realizar la tarea que libremente elegí en su momento, así como a todos los colaboradores que contribuyen con las conferencias e instrucciones día a día, fieles a su linea discipular y a su conciencia. 

Si en algo contribuye esta página, a la expansión de la luz, aunque sea de una persona, nos daremos por satisfechos.

por Domingo Laut Rodríguez