Seguir a Los Maestros-Rubén Cedeño

¿Cuál es el peligro de andar afirmando que se sigue a los Maestros de Sabiduría? El peligro de decir que se siguen a los Maestros Ascendidos es que es mentira, ya que Ellos no tienen contemplado dentro de sus objetivos que alguien los siga, esa categoría dentro de la Jerarquía Espiritual no existe. Lo que sí existe es el Sendero Espiritual, las Iniciaciones y convertirse en Discípulo Aceptado para servirle a la humanidad solucionándole sus problemas básicos, como son los de educación, salud pública y suministro.

La Madre Teresa de Calcuta es el modelo de servicio a seguir en cuanto a lo que debe hacer un estudiante espiritual y esto ha sido así durante todas las eras pasadas, en esta nueva era y las que vendrán, esos son unos pasos inamovibles. Pero como para poder dar estos pasos en el Sendero hay que amoldarse a una disciplina de vida, renunciar a ciertas cosas, dejar de andar de realengo espiritualmente, los partidarios de una supuesta libertad, pregonan que en la nueva era esas cosas ya no se hacen que es distinto, y creen que canalizar maestros, para resolver dentro de ellos este dilema, es el camino, pero ellos saben que mienten.

Es una regla oculta que mientras más adelantado espiritualmente está un participante espiritual menos menciona a los Maestros. Los Maestros de Sabiduría no son la meta del sendero espiritual, la meta es el servicio a la humanidad, a Ellos, todo el Amor, Agradecimiento y Servicio de por vida, como a los facilitadores espirituales físicos, pero la finalidad es interna y es para cada quien, el desenvolvimiento de los Poderes, pero del Alma o “Cristo Interior” como los actuales Adeptos lo hicieron cuando eran aprendices de los primeros peldaños de la “Vivencia Espiritual”. Nadie en la tierra es representante de Shamballa, de la Jerarquía Espiritual, ni mensajero, por supuesto que hay quienes se proclaman como tales, son libres de decirlo, pero por supuesto, de allí a que lo sean dista mucho trecho. De quienes hay que ser representantes es de la humanidad doliente, que está necesitada de que se le eduque, se le alimente y se le sane, pero para eso hay que salir de atrás del ordenador, las comodidades del hogar, remangarse las mangas y tirarse a la calle a trabajar. La única espiritualidad creíble es la del que está en la calle, luchando por resolver los problemas de la humanidad como puede ser: la falta de una educación adecuada, solucionar los problemas de salud, el trabajo y la remuneración, la discriminación racial y religiosa.

La fórmula de los Maestros de Sabiduría para comunicar su Enseñanza Espiritual es muy sencilla, como ha sido siempre, existe alguien que la ha estudiado y practicado que la expone y otros que la reciben y la practican. Esa persona que facilita la Enseñanza Espiritual es respetada y amada de por vida como los Maestros que están detrás de ella y por qué, porque el Amor es la fórmula inequívoca de identificar cuál es el participante espiritual verdadero y no confundirlo con el falso. Cuando hay desamor, podrá haber muchos mensajes y nombrar maestros, pero eso es solamente labia. Todavía sigue vigente el axioma: "Obras son amores y no buenas razones". Las razones son palabras pero que se deben concretar en acciones. De nada sirve tanto hablar si no se pasa de las palabras a las acciones. Puedes encontrar a una persona hablando del Amor, los Maestros, el Sendero pero si no lo demuestra con su actitud de servicio y entrega a su grupo, con fidelidad y fraternidad para con los suyos y el resto de la comunidad donde vive y el mundo, de nada vale, está mintiendo y de esos hay muchos en la vida, que salen de sus casas muy bien planchaditos a hablar de Dios. Como dice el Papa Francisco, hay que ser “Pastores con olor a ovejas”, no porque las ovejas lo sigan, sino porque él se ocupa del bienestar del rebaño. Jesús fue sabio cuando dijo “Por los frutos los conoceréis”. Por eso, si quieres saber si alguien es cierto en su exposición espiritual busca a sus maestros, sus compañeros espirituales y ve como se ha llevado y se lleva con ellos y eso te dará la pauta de lo que hará contigo.

Por Rubén Cedeño