Rubén Cedeño
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Misión de Krishnamurti-Rubén Cedeño

Krishnamurti fue anunciado ante el mundo como la encarnación de Maitreya o el Cristo para la Tierra por la Sociedad Teosófica. Tan bello era Krishnamurti que todos los modistos de París y los más grandes diseñadores de ropa lo querían contratar para que él fuera modelo de sus firmas, pero él siempre se negó. Generalmente los Maestros, cuando encarnan, manifiestan el “Concepto Inmaculado” de belleza y perfección en sus cuerpos físicos y por eso algunos son tan excesivamente bellos. Pero Krishnamurti no solamente fue bello sino que dio una instrucción que a la tierra le hacía falta y que desde hacía 2.500 años no se daba, desde que el Señor Gautama la predicó.

Krishnamurti en un momento determinado dio a entender algo supremamente importante: que si él era encarnación del Cristo, un Avatar o lo que fuera, no iba a venir a estar conquistando gente por eso para que lo siguieran; porque esas cosas no tienen importancia, no solo eso sino que hacen daño. Lo substancial es que cada quien se encuentre a sí mismo y corrobore lo que es la verdad por medio de la observación y no estarse volcando hacia afuera en culto, adoración, reverencia o siguiendo un Maestro o a los Maestros. En todo el mensaje de Krishnamurti encontramos el propósito de desvitalizar, de desenergizar la figura del Maestro, el gurú, el líder espiritual para que la gente se encontrara a sí misma.

¿Acaso se sabe, si en realidad la misión de Maitreya encarnando en la tierra era que lo siguieran como maestro o avatar, ser una autoridad espiritual más para el mundo o que desenergizáramos el concepto de un Maestro externo, físico encarnado para que pudiéramos encontrar el Cristo que late en nuestro ser? ¿Acaso se sabe si esto último, en los planos y planes de la Jerarquía oculta, fue el propósito y por eso él no habló de los Maestros ni de sí mismo, sino de que tú te encontraras contigo mismo? Como Krishnamurti nunca aclaró esto, porque no lo debía aclarar, los que se quedaron confundidos con esto están todavía liados con este asunto, y les molesta Krishnamurti y que se diga que es un Buddha, porque todo aquel que sigue y adora a un Maestro le tiene que molestar la enseñanza de Krishnamurti.

En la metafísica, como no adoramos a ningún Maestro, les agradecemos a todos Ellos lo que nos han dado, los amamos como a nadie, no nos inclinamos ante sus fotos en reverencia, sus palabras no son dogma de fe, ni seguimos estrictamente lo que ellos dicen. Si acaso hacemos lo que los Maestros dicen no es por seguirlos ni porque Ellos lo dicen, sino porque nuestra razón nos lo indica; entendemos lo que Krishnamurti quiso decir y habló. Y cuando alguien llega a la actitud de Vipassana, que es la Enseñanza más sagrada del Señor Gautama, se da uno cuenta que la enseñanza de Krishnamurti tiene razón, es lo más sensato. Que la enseñanza que da el Señor Gautama en el “Sutra del Loto” y en el “Sutra del Corazón” y en todo su mensaje es que no adoremos a nadie, que “Seamos lámparas para nosotros mismos”. Esto con diferentes palabras, pero con el mismo sentido, Krishnamurti irrumpe en un congreso que habían hecho en Suiza y termina con una sociedad que habían hecho alrededor de él para adorarlo y servirle como la encarnación del Cristo.

(Extracto tomado de una conferencia en el XXVI Congreso Internacional de Metafísica, dedicado a Maitreya ,                    Espíritu Envolvente del año 2009.)

Por Rubén Cedeño

Grupo Metafísico de Madrid

Desde la Sede Central del Grupo Metafísico de Madrid tengo el placer de darles la bienvenida a todos los que visitais esta puerta a las enseñanzas de los Maestros Ascendidos, de la edad dorada de su majestad Saint Germain y a la magistral exposición de su discípula directa, nuestra Amada Conny Méndez, cuyo legado recibimos de la mano de nuestro amigo Rubén Cedeño, para cuyo agradecimiento por su Amor, Instrucción y Amistad no conoce límites.

Aprovecho esta oportunidad para dar las gracias públicamente también a las personas que componen el grupo interno que tengo el privilegio de dirigir, sin cuyo amor, buen hacer y apoyo incondicional, no podría realizar la tarea que libremente elegí en su momento, así como a todos los colaboradores que contribuyen con las conferencias e instrucciones día a día, fieles a su linea discipular y a su conciencia. 

Si en algo contribuye esta página, a la expansión de la luz, aunque sea de una persona, nos daremos por satisfechos.

- 15 de Agosto de 1990 / 15 de Agosto de 2017 -

por Domingo Laut Rodríguez