Rubén Cedeño
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Peregrinaciones-Rubén Cedeño

Toda la vida han existido las peregrinaciones a los sitios donde han vivido Santos y Maestros del Cristianismo, el Islam, el Buddhadharma y el Judaísmo. Pero uno no va a buscar nada ni a cambiar peregrinando a algún sitio como una isla, Benarés, Roma, la Meca, Luján o Machu Pichu. Tú cambias y produces un milagro por un proceso interior. Entonces, ¿por qué se viene a Kushinagara o a otros sitios de peregrinación? Pues por nada. Y es allí donde está lo grande de venir así, por el solo hecho de venir. En esa actitud, ya no está el “yo personal” que busca algo para sí mismo y que crea ser más espiritual que los demás. Todo está respondido en el solo venir aquí por el simple hecho de venir, sin buscar nada, desposeído de deseo, tal vez sólo con amor por el Señor Gautama y nada más. Esto solo basta. Si el Nirvana es la extinción, la mejor forma de venir al lugar donde el Señor Gautama entró al Nirvana es extinguido.

Esa es la felicidad, no esperar la felicidad, tampoco vivir en la infelicidad. Si venimos aquí buscando espiritualidad, misticismo y otras cosas, es posible que nos ilusionemos de tener algo de eso al ver tantos lamas y buddhadharmistas, además de lo significativo del lugar; pero eso con los años se pierde, por lo tanto, es una mentira.

La verdad está ante nuestros ojos al no interpretar nada, no esperar algo, no ilusionarnos. Entonces dirán: “pero qué tristeza”. Si crees que esperar nada es tristeza, te sentirás muy triste, porque lo que tú piensas eso es; pero si no te programas, no tendrás ni alegría ni tristeza, probarás un estado nuevo, diferente a todo lo vivido anteriormente, no descrito en ningún libro, sin predeterminación, y tal vez eso indescriptible sea lo más maravilloso. Pero tienes que ser osado y estar libre de los conceptos religiosos y filosóficos de las escuelas que se llaman espirituales.

Los que están aquí vinieron con sus ideas, sus mantrams y atuendos y sólo verán y harán lo que trajeron dentro de sí, y eso mismo se llevarán a sus templos, casas o países, nada nuevo tendrán. Si usted vino vacío, sin nada, sin esperar algo, seguirá así; y en ese estado, nada ni nadie podrá interferir en ese océano infinito e insondable de la no-calificación, que puede permitir que “Aquello” que no sabemos qué es, lo toque.

Afortunadamente, como en el sitio exacto donde el Señor Gautama desencarnó y fue cremado no hay templos, estatuas, ni nada que adorar, no hay gente ni perturbación.

Lamentablemente, la ignorancia adoratriz de algunos humanos hace desviar el correcto mensaje de Seres como el Gautama, y aunque Él dijo que no hicieran imágenes de nadie y mucho menos suyas, pues enfrente de donde desencarnó han colocado un enorme Buddha reclinado que la gente arropa con telas color naranja. Hace tanto calor aquí que me apetece gritarle a esas personas: “No le pongan más cobijas al Buddha que se está muriendo de calor”.

Sentado en el exacto sitio donde el Gautama entregó su corriente de vida, hay un caudal de energía muy poderosa. Nadie me lo prohibió y, por eso, me trepé hasta el preciso lugar donde Él se despidió de la encarnación. Cerré mis ojos de frente al poniente. Eran las cuatro de la tarde, más calor no podía hacer, ni más brillo podía tener el sol. Dejé que la Luz, con su calor, fluyera dentro de mí, sin esperar nada. Todo estaba en ese hecho.

Al lado del templo donde el Señor Gautama desencarnó, había una algarabía de decenas de parlantes o bocinas por las que hablaban hindúes con tonos de chicharras atormentadoras, de comerciantes que vendían cada uno sus diferentes productos; los perros ladraban, las vacas se paseaban defecando y uno iba atrás pisando la tierra, la mierda de las vacas, tratando de abrirse paso dentro de ese caos de calor, gritos, hediondez, misterio, nirvana, incienso, lamas. Esta es la realidad de la vida humana en el plano físico de este lugar.

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Grupo de estudiantes metafísicos en el Tíbet junto a Rubén Cedeño

 

Kushinagara, India - Julio 2001

Por Rubén Cedeño

Grupo Metafísico de Madrid

Desde la Sede Central del Grupo Metafísico de Madrid Europa tengo el placer de darles la bienvenida a todos los que visitais esta puerta a las enseñanzas de los Maestros Ascendidos, de la edad dorada de su majestad Saint Germain y a la magistral exposición de su discípula directa, nuestra Amada Conny Méndez, cuyo legado recibimos de la mano de nuestro amigo Rubén Cedeño, para cuyo agradecimiento por su Amor, Instrucción y Amistad no conoce límites.

Aprovecho esta oportunidad para dar las gracias públicamente también a las personas que componen el grupo interno que tengo el privilegio de dirigir, sin cuyo amor, buen hacer y apoyo incondicional, no podría realizar la tarea que libremente elegí en su momento, así como a todos los colaboradores que contribuyen con las conferencias e instrucciones día a día, fieles a su linea discipular y a su conciencia. 

Si en algo contribuye esta página, a la expansión de la luz, aunque sea de una persona, nos daremos por satisfechos.

por Domingo Laut Rodríguez