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El Maestro-Rubén Cedeño

Me gustaría que se quede más claro la palabra “MAESTRO”, la metafísica no la emplea con el sentido de tener autoridad sobre alguien, se supone que un maestro es alguien que tiene más adelanto sobre el tema, que puede ofrecer lo que ha aprendido a otros ¿no es así?. El Buddha, Milarepa y Krishnamurti tuvieron su maestro y tú tuviste tu maestra,

¿por qué se tiene mucho cuidado en la actualidad al utilizar la palabra maestro para referirse a alguien?.

Bueno, a decir verdad, Conny Méndez usaba para designar a los que daban charlas de Metafísica con el titulo de “maestro” o “maestra” de Metafísica, fue mi persona el que abolió ese término, tratando de actualizar a la metafísica dentro de las tendencias modernas de la educación, en este caso en lo relacionado con lo espiritual.

Era importante abolir el término de “Maestro” dentro del grupo de personas que comunican la Metafísica porque no todo el mundo es realmente un maestro en el sentido físico y espiritual de la palabra. Por ejemplo, dentro del grupo fundador de la Metafísica Conny Méndez, Katiuska Cordido y Ana Mercedes Asuaje de Rugeles eran verdaderas maestras en todo el sentido de la palabra, enseñaban, corregían, hacían seguimiento del aprendizaje en las personas a las que formaban y no sólo en el área de la Metafísica sino en todos los aspectos de la vida y la espiritualidad, enseñaban a vivir, a ser discípulo espiritual. Eso es un Maestro. Hay que diferenciar un “Maestro” de un “facilitador”, ya que este último es como el término exactamente lo define, alguien que sólo comunica una información a una persona o grupo de estudiantes, pero no se ocupa de hacerle un seguimiento en la vida diaria, no se preocupa si se vive de acuerdo a ello o no, él facilita, lo demás corre por cuenta del facilitado, es algo totalmente impersonal. Actualmente en la Metafísica hay muchos “facilitadores”, pero muy pocos Maestros. Facilitador puede ser cualquiera con vocación de servicio y cierta pedagogía que se ponga a comunicar la Metafísica a los que se les da un programa de actividades a seguir y si es medianamente inteligente, lo puede hacer con un mínimo de problemas, de hecho esto así funciona muy bien en cientos de sitios y personas.

Se comienza siendo “facilitador” y si se pone todo el empeño en el asunto, se estudia, se investiga y medita sobre el hecho de lo que es conducir almas, poniéndole mucho amor, poco a poco la persona se va convirtiendo en Maestro. Ser maestro es una vocación que tiene la persona y se inclina a ello de manera natural. Actualmente en la Metafísica hay maestros, pero son muy pocos, no los voy a nombrar porque les haría mucho daño a su ego, los pondría en competencia con los que no lo son y la envidia se volcaría sobre ellos dañándolos, y no es la idea, sino que en silencio, modestamente sigan ejerciendo su magisterio espiritual.

A los que son verdaderos Maestros se les ve preocupados por corregir, hacer crecer, perfeccionar a sus estudiantes en el día a día, en la cercana comunicación que tiene con sus estudiantes y lo involucrado que están en sus vidas, hasta el punto que “la vida del estudiante es la del maestro” y viceversa. Esto luego repercute en el futuro y en los planos internos, ya que todo “Maestro de Sabiduría” convierte a su discípulo en su hijo, esto quiere decir que es como un padre con un hijo, parte de su vida, de lo que piensa, siente, dice y hace. La relación de un verdadero Maestro Espiritual con un real discípulo es algo más estrecho de lo que existe en un matrimonio. Por eso hay que tener mucho cuidado con ello y llevarlo en el “silencio del corazón”, cuando se tiene pareja, amigos o familiares porque los demás se enardecen en celos, tratan de ir contra ello y muchos no cesan en su propósito hasta ver desbaratada la relación. Por supuesto, el que se interpone en esta relación le va a costar un karma de los mil demonios, y el discípulo llorará esta pérdida amargamente no se sabe por cuanto tiempo, tal vez hasta que pueda repararla, que si hace un esfuerzo puede ser en la misma vida, porque si no, le quedará como deuda para la próxima encarnación.

Todos los libros sagrados dicen que es muy buen karma encontrar un maestro en vida, así que si alguien lo tiene “cuídelo”, ya que energías que se oponen a esto tratarán de desbaratar ese encuentro. El Maestro no es la meta, no hay que seguirlo, pero es el “guía del camino”, que puede conducirte a la meta. La meta en este caso es la “Realización del Alma”. Eso es tal cual, a querer encontrar un tesoro perdido en un lugar lejano y enrevesado de una impenetrable selva. Esto es el Sendero Espiritual. El maestro es el conocedor del camino, no es el tesoro, no es la finalidad, pero sin él, te puedes perder en las malezas, hundirte en los pantanos, confundirte en las nieblas, caerte por los desfiladeros del camino que conduce al tesoro. El sendero es gozoso, pero en ciertos pasajes es oscuro, tedioso, difícil y hasta embarazoso, como cualquier camino. Si vas solo, te pierdes, te hundes en la espesa maleza. Por eso es que al guía hay que cuidarlo, tenerlo contento, que no se enfade, para que te lleve a feliz término. Debido a esto, si el tesoro se anhela inmensamente, hay que estarle eternamente agradecido al guía que te conduce a él y pasa a ser una de las personas más queridas e importantes en la vida.

No todas las personas espirituales son Maestros. Es más, existen muchos adelantados “Adeptos” que no son Maestros y por eso no a todos se les puede llamar “Maestros Ascendidos”, que es un término muy generalizado actualmente, pero que se usa indiscriminadamente, muchos de Ellos son “Adeptos” sin discípulos. Sin ir muy lejos, el Adepto El Morya del Primer Rayo, apenas acepta muy poquísimos discípulos, porque él sabe que muy pocos le aguantan su trote que es muy forzado.

Cuando se tiene la fortuna de haber conseguido un Maestro, el Sendero y muchas cosas más de carácter espiritual, al estudiante se le dice siempre las mágicas palabras que todos los “Seres de Luz” pronuncian y no se cansan de repetir:

“PERSEVERAR”

“PERSISTIR”

“PERMANECER”

Todas las pruebas pasan.

La gloria está al final.

Por Rubén Cedeño

Grupo Metafísico de Madrid

Desde la Sede Central del Grupo Metafísico de Madrid Europa tengo el placer de darles la bienvenida a todos los que visitais esta puerta a las enseñanzas de los Maestros Ascendidos, de la edad dorada de su majestad Saint Germain y a la magistral exposición de su discípula directa, nuestra Amada Conny Méndez, cuyo legado recibimos de la mano de nuestro amigo Rubén Cedeño, para cuyo agradecimiento por su Amor, Instrucción y Amistad no conoce límites.

Aprovecho esta oportunidad para dar las gracias públicamente también a las personas que componen el grupo interno que tengo el privilegio de dirigir, sin cuyo amor, buen hacer y apoyo incondicional, no podría realizar la tarea que libremente elegí en su momento, así como a todos los colaboradores que contribuyen con las conferencias e instrucciones día a día, fieles a su linea discipular y a su conciencia. 

Si en algo contribuye esta página, a la expansión de la luz, aunque sea de una persona, nos daremos por satisfechos.

por Domingo Laut Rodríguez