esenfrdeitptru
Amida Buddha-Rubén Cedeño

Amida Buddha es el Buddha detrás del Buddha Gautama. Es el Primer Buddha de Compasión del universo, la Luz Infinita del Esplendor sin Límites.

De los dos ojos de Amida Buddha salen sendos rayos Azul y Rosa que al juntarse forman a Avalokiteswara, de quien surge el Señor Gautama. 

Amida Buddha es la Presencia Yo Soy del Señor Gautama y Avalokiteswara su Cristo Interior. 

Amida Buddha fue visto en China y Japón bajo la forma femenina de la Madre Kwan Yin. 

La llave tonal de Amida Buddha se encuentra en el aria “Mon coeur s´ouvre a ta voix” de la ópera Sansón y Dalila de Camille Saint Säens.

Todos los seres compasivos del universo son una encarnación de Amida Buddha como el XIV Dalai Lama, la Madre Teresa de Calcuta, las Cinco Taras, la Madre María, el Maestro Jesús, Kamakura y Sengen Sama, la Madre Mercedes y el Maestro Saint Germain. 

El NEMBUTSÚ es el nombre que se da al mantram de Amida Buddha, que se pronuncia:

NAMU AMIDA BUTSU”

 Esto quiere decir: SAGRADO ES EL NOMBRE DEL BUDDHA DE LA LUZ INFINITA DEL ESPLENDOR SIN LIMITES.

 Rubén Cedeño

Montevideo, 5/2/2000

Grupo Metafísico de Madrid

Desde la Sede Central del Grupo Metafísico de Madrid Europa tengo el placer de darles la bienvenida a todos los que visitais esta puerta a las enseñanzas de los Maestros Ascendidos, de la edad dorada de su majestad Saint Germain y a la magistral exposición de su discípula directa, nuestra Amada Conny Méndez, cuyo legado recibimos de la mano de nuestro amigo Rubén Cedeño, para cuyo agradecimiento por su Amor, Instrucción y Amistad no conoce límites.

Aprovecho esta oportunidad para dar las gracias públicamente también a las personas que componen el grupo interno que tengo el privilegio de dirigir, sin cuyo amor, buen hacer y apoyo incondicional, no podría realizar la tarea que libremente elegí en su momento, así como a todos los colaboradores que contribuyen con las conferencias e instrucciones día a día, fieles a su linea discipular y a su conciencia. 

Si en algo contribuye esta página, a la expansión de la luz, aunque sea de una persona, nos daremos por satisfechos.

por Domingo Laut Rodríguez