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Avalokiteswara-Rubén Cedeño

Avalokiteswara es el primer Dyani Boddhisatwa de Compasión Infinita del Universo, emanación de Amida Buddha y Cristo Interno de todos los Seres Compasivos del mundo.

Observar sin condenar ni criticar es uno de los estados más sublimes de Compasión y se le dice “Avalokiteswara” que es el estado de conciencia de absoluta Compasión Infinita. En ese estado se mira, se observa y se compadece del sufrimiento en todos los planos de la tierra, del cielo y en todas las condiciones humanas, sean bajas o altas, con la única finalidad de prestar auxilio; es ese estado de conciencia de ser observado por todo lo que está alrededor, como la salvación y liberación del sufrimiento.

 Amida Buddha se expresa plenamente en su hijo espiritual Avalokiteswara, porque es una consecuencia de la luz, mirar y tener Compasión Infinita. Amida Buddha y Avalokiteswara no son personas que están en el espacio como santos o personas para que las adoren, el acto de mirar y observar la luz es Avalokiteswara, el acto de ser Luz es Amida Buddha.

Avalokiteswara se representa como un joven de color blanco por ser en sí la síntesis de las virtudes de los Siete Rayos y con vestiduras principescas, con muchos ornamentos, collar, brazaletes y aros por ser la entidad más rica y preciosa de todo el universo, ya que la sabiduría, la conciencia, la iluminación y la compasión por los seres que sufren es la más grande de todas las riquezas que está al alcance de todos los humanos.

 Avalokiteswara puede ser representado hasta con mil brazos que se ven irradiando alrededor de él, desde las piernas hasta su cabeza, formándole una hermosísima y armónica aura.

Rubén Cedeño

Potala, 10/7/2005

Grupo Metafísico de Madrid

Desde la Sede Central del Grupo Metafísico de Madrid Europa tengo el placer de darles la bienvenida a todos los que visitais esta puerta a las enseñanzas de los Maestros Ascendidos, de la edad dorada de su majestad Saint Germain y a la magistral exposición de su discípula directa, nuestra Amada Conny Méndez, cuyo legado recibimos de la mano de nuestro amigo Rubén Cedeño, para cuyo agradecimiento por su Amor, Instrucción y Amistad no conoce límites.

Aprovecho esta oportunidad para dar las gracias públicamente también a las personas que componen el grupo interno que tengo el privilegio de dirigir, sin cuyo amor, buen hacer y apoyo incondicional, no podría realizar la tarea que libremente elegí en su momento, así como a todos los colaboradores que contribuyen con las conferencias e instrucciones día a día, fieles a su linea discipular y a su conciencia. 

Si en algo contribuye esta página, a la expansión de la luz, aunque sea de una persona, nos daremos por satisfechos.

por Domingo Laut Rodríguez