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Clave de la Felicidad,

  • Debes Cuidar La Serenidad

    Debes cuidar la serenidad - Emmet Fox

    La serenidad es la marca de la vida espiritual. Más aún, es la clave de la felicidad.

    La gente, en su mayoría, tiene al menos un entendimiento superficial de esta verdad.

    Mucho le gustaría tener serenidad, pero no sabe qué hacer para conseguirla. Dice: "Me gustaría estar sereno en todo momento, o al menos la mayoría de las veces, pero ¿cómo lo hago?" A veces dice: "He trabajado muy duro para conseguirlo; de hecho, ocasionalmente he trabajado tan duro en esa dirección que me encuentro bastante cansado" . Por supuesto que trabajar duro es, de por sí, una negación de la serenidad, es estar tenso.

    Cuando estás sereno, todo en tu vida te viene fácil, y hasta te es posible dilucidar la solución de un problema sin que tengas que hacer ninguna oración especial al respecto. No hay duda de que a menudo te encuentras diciendo o haciendo lo correcto casi automáticamente. Ciertamente tus oraciones tienen mucho más poder cuando estás sereno.

Grupo Metafísico de Madrid

Desde la Sede Central del Grupo Metafísico de Madrid Europa tengo el placer de darles la bienvenida a todos los que visitais esta puerta a las enseñanzas de los Maestros Ascendidos, de la edad dorada de su majestad Saint Germain y a la magistral exposición de su discípula directa, nuestra Amada Conny Méndez, cuyo legado recibimos de la mano de nuestro amigo Rubén Cedeño, para cuyo agradecimiento por su Amor, Instrucción y Amistad no conoce límites.

Aprovecho esta oportunidad para dar las gracias públicamente también a las personas que componen el grupo interno que tengo el privilegio de dirigir, sin cuyo amor, buen hacer y apoyo incondicional, no podría realizar la tarea que libremente elegí en su momento, así como a todos los colaboradores que contribuyen con las conferencias e instrucciones día a día, fieles a su linea discipular y a su conciencia. 

Si en algo contribuye esta página, a la expansión de la luz, aunque sea de una persona, nos daremos por satisfechos.

por Domingo Laut Rodríguez