EL PROPÓSITO DE LA BIBLIA Una lectura superficial de la Biblia nos hace ver esta como una compilación de documentos inspirados que fueron escritos por toda clase de personas, en diversas circunstancias y a lo largo de cientos de años. Los documentos, como han llegado a nosotros, no son los originales sino redacciones y compilaciones de fragmentos anteriores; y poca certeza – si alguna – hay sobre los nombres de los escritores en sí. Esto, sin embargo, no afecta para nada el propósito espiritual de la Biblia; de hecho, no tiene importancia alguna. El libro, como lo tenemos en la actualidad, es un pozo inagotable de Verdad Espiritual, compilada bajo inspiración Divina, y la ruta en sí por la cual llegó a su forma actual no importa. La historia, la biografía, la lírica y otras formas poéticas son diversos medios que se utilizan en la Biblia para comunicar el mensaje espiritual; y por encima de todos, la parábola es la que más se usa para transmitir la verdad espiritual y metafísica. Lo que se pretendió que fuera una simple parábola fue, en ciertos momentos, tomado por una afirmación literal de un hecho; y a ello se debe que a menudo parezca que la Biblia enseña cosas contrarias al sentido común.