Resurrección
La muerte no existe, Jesús nunca murió. Él continuó viviendo después de su dolorosa vivencia en la cruz. El Maestro, voluntariamente, dejó que su cuerpo fuera temporalmente llevado al estado llamado muerte. En Luxor, Jesús había aprendido la animación suspendida. En ese trance, fue confortado por el Arcángel Gabriel y el Maha Chohán, que estuvieron siempre a Su lado y le dieron el impulso del uso y el entendimiento de la “Llama de la Resurrección”, que no es otra cosa que el estímulo suministrado por la suma de todas las invocaciones, rezos y adoración a Dios de la humanidad.
