Veamos lo que dice el Maestro Koot Hoomi en una enseñanza que precisamente se la dio a Krishnamurti: «No debes abrigar una creencia simplemente porque mucha gente piense así; ni porque haya existido por siglos; ni porque esté escrita en cualquier libro que los hombres tengan por sagrado; deberás pensar por ti mismo y juzgar por ti mismo si la creencia es razonable»
Esto quiere decir que si la creencia es razonable no hay razones para ir contra ella ni descartarla. Continúa el Maestro: «Recuerda que aunque mil personas estén de acuerdo sobre un asunto, si nada saben acerca de tal asunto, su opinión carece de valor. Quien deseare hollar el Sendero deberá aprender a pensar por sí mismo, pues la superstición es uno de los mayores males del mundo, uno de los grilletes de los cuales deberás liberarte por completo”.
Tracémonos por meta, seguir y hablar solo lo que estamos seguros por nosotros mismos, y no porque lo dijo el libro, el instructor, el maestro o alguien por allí. Pero si lo dijo el libro, el instructor, el maestro o alguien por allí y tiene sentido, lógica, es sensato, no hay ninguna razón para desacatarlo. Cuando se tienen facilitadores, maestros o gurús veraces, lógicos, pedagógicos, altruistas con oírlos o leerlos, uno ve que lo que exponen es verdad, pero hay que pasarlo por el propio tamiz de la propia conciencia y si estamos de acuerdo, proceder a las sugerencias que ellos proponen, si esto es así, ya no importe que nos tilden de obedientes o sumisos a la autoridad. No importa cuán grande es lo que el facilitador dice, tiene que ser importante por su propio contenido. Cuando lo que expone el facilitador, gurú o maestro es grande, sensato hermoso por su propio contenido de manera natural, él se gana la autoridad de sus contenidos sobre quien lo escucha. Así pasaba con el Señor Gautama cada vez que hablaba y también con Koot Hoomi, Krishnamurti. Lo que se expone tiene que ser importante, útil, constructivo, no importa quien lo diga; debe ser cierto por su propio contenido, no por quien lo expresa.
Pero si es cierto, sensato e ilumina tanto lo expuesto como el expositor pasan a fundirse en uno solo y es allí donde se inicia la reverencia a la Verdad y a quien la dice como le pasó a Jesús y esto es perfectamente razonable. Las verdades que comunica un Maestro deben ser grandes por sí mismas y no porque las diga este Maestro o el otro. Lo importante no es que Ellos lo digan, es la Enseñanza. Pero si los huevos alimentan y son necesarios hay que cuidar de la gallina que los pone. Y aunque lo importante no es quien haya hablado, sino la gran Verdad que se expone, hay que mirar quien la expone.
El Maestro Koot Hoomi aprendió esto sobre la autoridad y la obediencia del Señor Gautama que era su Maestro y decía: “No se debe creer una cosa por el hecho de que haya sido dicha en tradiciones transmitidas por antigüedad, en simples rumores, escritos de los sabios, ni en fantasías que sospechemos inspiradas por un ángel, ni en la autoridad de nuestros profesores o maestros. Debemos creer cuando el escrito o afirmación queda corroborado por nuestra razón y conciencia”.
Por Rubén Cedeño
