El Señor Gautama, antes de desencarnar, nos alertó con esta máxima: “Siempre tengan presente que todo es impermanente y pasajero”. Sólo el Dharma permanece. La pirámide que tanto costó construir se va a caer algún día, la torre la partirá un rayo, el papel que contiene el título se perderá, la acusación se disolverá, la foto se desteñirá, la estatua se quebrará, las cenizas del cuerpo incinerado se mezclarán con la tierra, y todo se fundirá con lo demás. Serás uno más, indistinguible caminando por los senderos de la ciudad donde vives. La Enseñanza Espiritual permanecerá, será invencible, porque está conectada a los planos superiores que permanecen mas allá de las destrucciones manvantáricas, esto quiere decir, trascenderá los periodos de manifestación cósmica. El que comunica el verdadero Dharma, permanecerá con la eternidad que le es inherente, el que no, perecerá como toda mentira. Hay tantos inventos por allí de meditaciones, cursos de esto y de lo otro, donde enganchan a las personas que buscan espiritualidad y encima les cobran. Pero no importa, no se debe poner la atención en nada de eso. El que comunica la Verdad se perpetuará, el que engaña, caerá.